En el occidente andino, desde la antigüedad, el clima es desértico debido a la acción de la corriente de Humboldt por ello la agricultura y la riqueza se basaba en el Agua de los ríos andinos.
A su vez, los cambios generados por el fenómeno del Niño hacían que el reparto de agua entre valles cambiase cada vez que el Niño era fuerte y esto hacia que los equilibrios de poder cambiasen con gran frecuencia
Las guerras entre valles buscando el agua y el oro fueron una constante a lo largo de 3.000 años de historia.